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Show de los Rolling Stones en Montevideo, Gira Olé 2016

gigorlu

Actualizado: 18 abr 2019

El día que conocí a sus Majestades. Los Stones.

Cuando decís que te gusta el rock, siempre hay alguien que te pregunta de cuál de las dos escuelas. Claro, para muchos (me incluyo) hay dos escuelas bien marcadas, que son contemporáneas. Por un lado, los Beatles, padres del rock. Por otro, los Rolling Stones, padres del rock transgresor, los rebeldes.


Cuando era una niña, en la radio FM de mi pueblo, la 88.3 – Delta FM, todos los fines de semana, los sábados de tarde, me quedaba escuchando un programa de rock. Trato de acordarme del nombre del programa y no me acuerdo. Eso me molesta, porque creo que ahí comenzó todo. Desde esa época soy musicalmente rollinga.


Para mí, los Stones llegaron a Montevideo el sábado 8 de noviembre de 2015, cuando luego de haberme acostado a las 4 de la mañana (después de varias cervezas), el despertador sonó a eso de las 7am para instalarme a hacer cola para la compra de las entradas anticipadas en el Shopping Punta Carretas.


Lo mío no fue tan heroico. Hubo gente, amigos, compañeros de trabajo, que estuvieron en esa cola toda la noche, haciendo postas con sus novias, madres, tías para reservar su lugar.


Fueron 10 largas horas de espera en mi caso. Una espera que llevé bien. Acompañada de a ratos por amigos de hierro que me fueron a hacer el aguante. Nuevos amigos también me acompañaron. Después de 10hs de espera no hay quien no se vuelva amigo. El concepto de “mejor amigo por un día” se renueva con este tipo de eventos.



A las 19hs salí del punto de venta con 8 entradas en mano y 5 nuevas amigas, mayores a mí, madres de adolescentes, madres de hombres y mujeres, con un espíritu rock muy vivo. Todas rollingas a su manera. Algunas los habían visto hasta 2 veces, otras tenían sus discos, otras llevaban a sus hijos para que conocieran su pasado adolescente.  



Ojalá me cruzara con ellas en algún otro momento. Ojalá hubiera sido en el concierto. Me da curiosidad saber cómo vivieron ese momento, con sus remeras de los Stones gastadas (de las que el tiempo dio valor), riéndose con sus parejas en forma cómplice, sintiéndose orgullosas al ver a sus hijos coreando esos estribillos que marcaron alguna época de sus vidas.


Cuando comenzó la gira, en Santiago, a principio de febrero, circuló la lista de temas que terminaron tocando esa noche, después circularon la de sus toques en Argentina. A medida que me iban llegando, les hacía un escaneo musical para verificar cuales canciones conocía, cuales me gustaban. Las conocía todas.



No recordaba el tema Out of Control. Fui a buscarlo, lo escuché y no paró de rolar en mi cabeza hasta que salí hacia el concierto.


Suelo evitar las previas, porque me generan muchas expectativas y tengo miedo de cuando llega el toque no esté a la altura de ellas. Aquí no me importó. Este fue el evento del año, que digo del año, de los últimos 50 años para esos uruguayos que crecieron con su música.


Cuando volví de mi viaje en 2013, hice una lista de cosas que me gustaría hacer en la vida. El famoso “Before I died I want to”, un check list de vida según lo bauticé. En primer lugar estaba “sentirme parte de algo grande, rock de estadio.” Tres años después puedo decir que tildé ese pendiente.  


Sí. Es cierto. Soy afortunada.


Martes, 16 de febrero de 2016. El día D.

Estuve ansiosa todo el día. Me pasé mirando el reloj de mi computadora y pensando en cuantas horas menos me quedaban para salir para el Estadio Centenario. Ni siquiera hablo de la cuenta regresiva para verlos. Hablo de la cuenta regresiva para comenzar a palpitarlos en la cancha, con los otros 50.000 y pico de personas con los que tenía cita.


A las 17hs arrancamos el camino hacia el Estadio Centenario con mis amigas. En el camino nos encontraríamos con otros dos amigos.


Mientras caminábamos hacia el Estadio no dejaba de ver gente pasar. Todos en la misma dirección. Salían de todas partes con remeras rollingas, otros vestidos de trabajo, y hasta descalzos. Lo más parecido a un éxodo, que me ha tocado vivir.

Esperamos hasta las 21hs en medio de un mar de gente sudorosa, con la que sentimos un sentimiento de hermandad enorme.


Conversamos con una pareja de argentinos, que se vinieron desde Mar del Plata en excursión para el recital. 19 horas de viaje. La noche anterior salieron a tomar algo y terminaron tocando blues en un bar cualquiera por 18 de Julio. Eso es lo lindo de esto. La música en movimiento.


Por un momento me distraje y pum! luces encendidas y arrancó el riff de Start me up. Eran las 21.15hs justas.

La fiesta duró hasta las 23.30hs. Durante todo ese tiempo no dejé de bailar, sudar, corear, abrazarme y saltar con mis amigos.


Por momentos la brisa me despeinaba. Con el calor y la adrenalina de tener a los Stones como banda sonora, podría decir que me “elevé”. El mayor goce de una fiesta que era general, pero a la vez personal, interna.

Como durante toda la gira, uno de los temas a tocar es elegido por el público. Horas antes del concierto habilitan una web donde podes votar entre 4 canciones.


Mi elección fue para She´s so cold. Con una amiga de la vida, sin coordinar absolutamente nada, votamos la misma canción. Por suerte estuvo ahí conmigo en el concierto para vivir ese momento, porque fue la canción ganadora de entre las 4. No fue sino que Jagger terminó de anunciarla que nos abrazáramos saltando y comenzáramos a corearla.


Pero “la canción” de la noche, para mí, fue Out of Control. Me había reencontrado con ella en mi previa personal, recordé cuanto me gustaba, pero escuchar a Jagger tocando su armónica en el arranque me dijo: “no busques más, es ésta”. Esa armónica sonó blues, dio ritmo y me volvió a elevar.


Un rato después, en la mitad de la canción, Richard se acerca y comienzan a una conversación guitarra/armónica digna de dos amigos que se juntan a zapar por amor al arte, por pasar el tiempo.

La ansiedad fue cada vez mayor. No estuve tranquila hasta que cortaron mi entrada y estuve dentro del Estadio.




Una canción tras otra, casi sin parar. En un momento Jagger se fue y le cedió la posta a Richards que tocó dos de canciones más tranquilas, Slipping away y Can't be seen. Sentí la ausencia de Jagger. La potencia de su voz. No es que por ser el frontman deba estar siempre. Es su voz. Richards es un maestro de la guitarra, pero si me decís Stone, necesito escuchar la voz de Jagger para sentirme parte.


Si me preguntan que me dejaron los Stones ayer, les digo:


* La imagen de Wood fumando un pucho mientras tocaba abstraído. Se lo pasó a Jagger en un momento, mientras se miraron como dos amigos cómplices en una noche de juerga.



* La cara inmutable de Watts, hasta cuando se paró y la gente no paraba de aplaudirlo. Un tipo que por momentos pasa desapercibido, mientras el sonido de la batería le pone marco a cada canción. De donde sale ese sonido?

Watts no paró de tocar las 2.15 horas que duró el show. Estuvo ahí firme.


* El sonido del solo de bajo en Miss you. Algo así como una declaración de amor tosca, pero sincera.



* La voz de la corista en Gimme Shelter. Una voz poderosa, suave pero firme que me erizó. Una voz sexy, como el bailecito que tuvo con Jagger.



Después del show, arrancó un nuevo éxodo que tenía de fondo el ritmo de Satisfaction. Seguro a todos nos sonaba en los oídos ese riff.


Nos fuimos a tomar unas cervezas y comer unas pizzas con mis amigos para conversar del show. El after show. El tercer tiempo, si habláramos de futbol.


Caminamos un montón para encontrar un bar donde consiguiéramos una mesa para poder sentarnos todos. Ahí nos dimos cuenta de cuanto habíamos disfrutado, por el dolor en los pies.


Debería haber alguna regla matemática que permita medir el goce en base al dolor en los pies. Es directamente proporcional digamos, al menos para mí.


Llego a casa, me baño, hablo con mi chico, y cuando recuesto la cabeza en la almohada…. la ansiedad otra vez. Quería leer los comentarios del show. Las fotos. Revivir las canciones. Si  vieron los mismos puntos altos que yo. Les gustó? No les gustó?


De mañana mi amiga Jose me manda un mail sin asunto con este link y un “Me encantó este resumen.



Lo leí y la llamo. Le cuento que no solo me gustó, sino que era la mejor síntesis que había leído de un show que va a ser legendario.  


“Sabía que te iba a gustar”, me dijo.


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Hola! Soy Luján
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Una uruguaya, de profesión eterna estudiante, que eligió del viajar un estilo de vida.

Hace un tiempo me vinieron ganas de contar en un blog sobre mis experiencias, las sensaciones, la música y la gente que he conocido. También tomo fotos, que les iré compartiendo.

Los invito a mochilear conmigo.

 

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